- IN MEMORIAM -
Юрий Яковлевич Фиалков
Yu. Fialkov
«Propiedades extraordinarias de las soluciones corrientes»
Propiedades extraordinarias de las soluciones corrientes
Испанский перевод книги «Необычные свойства обычных растворов».
Переводчик: Г. Ложкин.
Полный текст — в разделе «книги»
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Yuri Fialkov
Propiedades extraordinarias de las soluciones corrientes
LOS CIENTÍFICOS A LOS ESCOLARES
Editorial MIR Moscú 1985
Traducido del ruso por G. Lozhkin.

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Índice

¿Qué es la limonada seca y cuál es el tema de este libro? 7
¿Qué es una solución? 10
Entre el gas y el cristal 11
Agua que nos sorprende y que nos maravilla 20
Desde el punto de vista de la física 35
Las sustancias que se disocian en iones 54
Ácidos y bases, ¿a ver, si esto es tan simple? 66
Iones en las soluciones 75
A través de la solución circula corriente 82
Solubilidad 98
"No sólo en el agua" 101
¿Hay vida en el Universo? 105

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¿Qué es la limonada seca y cuál es el tema de este libro?

Estamos en julio. Hace calor. Tenemos sed. Pero, por ninguna parte se ven aparatos automáticos de venta de agua gaseosa. Felizmente no lejos hay un quiosco en que con letras cirílicas ligadas ingeniosamente está escrito: "Kvas ruso" (refresco ruso nacional). Sin embargo, como pudimos aclarar, el kvas hace tiempo que se había acabado. Se ha vendido también toda la bebida llamada "El pinocho". La vendedora puede ofrecernos sólo "Refresco de limón". ¿Qué hacer? Probémoslo. "Dos vasos, por favor". No obstante, en vez de los vasos solicitados la vendedora nos da dos pequeños paquetes en los que cierto polvo seco produce un ruido. Claro que podremos apagar la sed solamente en casa. ¡Qué va! A cambio tenemos con qué comenzar el libro acerca de las soluciones.

Por supuesto, sería necesario empezar por la afirmación de que el tema "Soluciones" es en sumo grado importante, ¡es difícil imaginar algo más importante! Pues las soluciones se encuentran por doquier. El té es una solución. El agua de Colonia, una solución. El agua de mar es una solución. La salmuera en la que se conservan los pepinos, es una solución. Incluso el mismo pepino es también una solución. Pero, poca cosa, es declarar que las soluciones tienen gran importancia. También hace falta demostrarlo. Nuestro libro se ocupa precisamente de este asunto.

Meditando sobre la asombrosa divulgación de las soluciones en la naturaleza he llegado a casa. Tomo el paquete de "Refresco de limón" y guiándome por las instrucciones simplísimas en el embalaje, echo el polvo en un vaso y lo lleno con el agua del grifo. El polvo se disuelve rápidamente y al instante, de la solución formada, empiezan a desprenderse burbujas, produciendo efervescencia y ruido. Pruebo la bebida: es dulce y, lo que es esencial, gaseosa.

El gas que ahora se libera en forma de burbujas sonoras a partir del refresco de fabricación semicasera, por supuesto, no fue empaquetado. Se formó durante la preparación de la bebida a consecuencia de una reacción química. Además del azúcar, forman parte de la composición del polvo el bicarbonato sódico y el ácido cítrico. Estos últimos reaccionan enérgicamente entre sí, formando la sal de sodio del ácido cítrico y el gas carbónico. Como se ve, todo es simple, no hay ningún secreto.

¿Simple? ¿No hay secretos? Pero podemos preguntar ¿por qué el bicarbonato sódico y el ácido cítrico no interaccionaron cuando la mezcla era seca? ¿Por qué razón para llevar a cabo la reacción se hizo necesario disolver esta mezcla?

Porque "Corpora non agunt soluta" — los cuerpos (sustancias) no entran en acción mutua si no se encuentran en solución. Esta regla aun hace muchos siglos la enunciaron los alquimistas.

Hasta tal grado estamos acostumbrados a que las reacciones químicas se verifican en las soluciones que en nuestro razonamiento esta circunstancia es como si la sacásemos fuera del paréntesis y con frecuencia la olvidamos por completo. En efecto, realicemos un, por llamarlo así, experimento psicológico. Diga, por favor ¿qué se imagina Ud. al oír la locución siguiente: "Durante la interacción entre un álcali y un ácido tiene lugar la reacción de neutralización NaOH + HCl = NaCl + H2O".

Sin duda, se figuró Ud. un frasco con el álcali, del cual éste se vierte en una probeta a la que de otro frasco se agrega después el ácido. Y aquí termina todo. Todo, a excepción de una cosa. Si Ud. no la conoce todavía, puede encontrar sin dificultad en cualquier manual: NaOH — hidrato sódico — es una sustancia cristalina que se funde a la temperatura de 318 °C; HCl, cloruro de hidrógeno, es aún más un gas que se licua a la temperatura de -84 °C. Como vemos, los participantes de la reacción aducida no son líquidos de ninguna manera.

En el experimento descrito sin duda no reaccionaron el hidrato sódico y el cloruro de hidrógeno, sino que sus soluciones en el agua. Es una cosa bien sabida. Lo único que se desconoce es ¿para qué está presente aquí y qué tiene que ver con esto el agua? Es cierto que el agua se forma como resultado de la interacción del álcali con el ácido (y de este modo, según las leyes de los procesos químicos, el agua debe impedir el desarrollo de la reacción). Además, la ecuación muestra con toda evidencia que las sustancias que reaccionan no necesitan de ningún modo el agua. No la necesitan, pero en su ausencia nada ocurre. En cierta forma, de un modo incomprensible (por ahora) el agua participa en esta y en la mayoría aplastante de las reacciones químicas, las cuales, como bien lo saben los químicos, en 199 casos de 200, se desarrollan en soluciones.

Esta circunstancia por sí sola podría servir de argumentación lo suficientemente categórica para motivar la afirmación antes dicha: las soluciones tienen suma importancia. Más aún sería posible ampliar considerablemente la lista de argumentos similares.

Las propiedades de las soluciones descritas en este libro hemos llamado extraordinarias. Tal vez algunos lectores no asentirán a esta definición. Según ellos hay poco de extraño en el hecho de que las soluciones de sales conducen la corriente eléctrica o se congelan a una temperatura más baja que el disolvente puro. La ciencia puede explicarlo todo. Y si algo todavía queda incomprensible, se aclarará en el futuro.

¿No hay que extrañarse? Quién sabe... Todo depende de cómo mirar y con qué ojos. He aquí un árbol. Sí, es un árbol, nada más. Pero si uno comienza a meditar cómo el gas carbónico y el agua se han transformado en esta copa frondosa, se asombrará de verdad.

Un hombre perspicaz dijo que la ciencia comienza por el asombro, y tenía razón. ¿Quién no vió cómo caen los objetos? Pero esto le asombró sólo a Galileo. ¿A quién no le admiró alguna vez el rayo brillante de sol? Pero sólo Newton se sorprendió de esto. ¿Quién no ha observado la congelación del agua? Pero lo consideró como prodigio maravilloso Lomonósov.

He aquí el porqué cada libro dedicado a la ciencia es siempre la invitación al asombro. Yo también le invito a Ud.: extrañémonos juntos de las extraordinarias propiedades de soluciones tan corrientes.

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Un texto de un libro sin control creado con el reconocimiento óptico de caracteres (OCR).